Empresario Colonense invierte en la Industria Nacional y es perjudicado por la Importación
La histórica fábrica de cosechadoras Vassalli, con sede en Firmat, Santa Fe, atraviesa otro capítulo crítico en su largo historial de crisis. Desde el martes, un grupo de operarios realiza asambleas y protestas en el acceso a la planta y sobre la ruta nacional 33 para exigir el pago de salarios atrasados. Según la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local, la compañía adeuda parte de los haberes de junio, la totalidad de julio y el medio aguinaldo, además de sumas retroactivas.
El malestar estalló cuando la conducción ofreció un adelanto de $300.000 para la semana próxima “si entra un cheque”, propuesta considerada insuficiente por el gremio. “La gente tiene hambre ya. Necesitamos que aparezca el titular de la empresa y explique qué plan tiene para la fábrica”, advirtió Diego Romero, secretario general de la UOM Firmat.
El dirigente apuntó directamente al empresario colonense, accionista mayoritario desde enero de 2024, a quien los trabajadores aseguran no haber visto en persona.
Los tractores explicaron la mayor parte de la caída mensual en maquinaria agrícola.
Los patentamientos de maquinaria agrícola cayeron 40% mensual en junio, pese a mejora anual.
La compra de Vassalli fue celebrada en su momento como una señal de confianza empresarial apenas asumió Javier Milei como Presidente, luego de años de crisis y cambios de dueños. Sin embargo, el deterioro del mercado de maquinaria agrícola, golpeado por la falta de financiación, la competencia con maquinaria importada y extranjera, junto a la caída de ventas, sumado a problemas financieros propios, dejó a la firma en una situación comprometida.
En este marco, las medidas de fuerza incluyen quema de cubiertas y permanencia en el acceso a la planta, aunque por el momento sin cortes de tránsito. Este miércoles se realizó una nueva asamblea para definir los pasos a seguir, en un escenario que combina atraso salarial, problemas para conseguir insumos y falta de un plan productivo claro.
Un historial de vaivenes y cambios de dueños
Fundada en 1949 por Roque Vassalli, la compañía fue emblema nacional de la maquinaria agrícola con sus marcas Don Roque y Vassalli. En su mejor época llegó a producir más de 1.000 cosechadoras anuales, pero desde hace más de una década atraviesa un proceso de reestructuración que incluyó cierres, reaperturas y sucesivos cambios de propietarios.
En enero de 2024, el control pasó al empresario de Colón Entre Ríos, exdueño de la avícola Las Camelias y actual titular de la metalúrgica Albace, proveedora de equipos para frigoríficos e insumos petroleros. La operación se cerró por unos u$s8 millones, con un pago inicial inferior al 10% y el resto a cinco años. Se había anunciado una inversión inicial de u$s4 millones para reactivar la planta y “devolverle protagonismo” en el mercado local.
Alertas financieras y falta de capital de trabajo
A más de un año y medio de la compra, la compañía no logró estabilizar su flujo de fondos. Según registros del Banco Central, Vassalli acumula tres cheques rechazados por falta de fondos por un total de $7,6 millones y ocho más por defectos formales por $4,8 millones, ninguno de los cuales fue abonado.
El sindicato denuncia que los sueldos se pagan en cuotas desde el año pasado y que se arrastran deudas con las cargas sociales. “La situación es crítica, hay trabajadores con problemas para pagar alquileres y casos de amenaza de desalojo”, remarcó Romero.
De acuerdo con la Asociación de Concesionarios (Acara), en julio se patentaron 53 cosechadoras, un 3,6% menos que en junio y 7% por debajo del mismo mes de 2024. Sin embargo, el acumulado de 2025 registra un crecimiento del 54,5% interanual, con John Deere, Case IH y New Holland liderando las ventas.
Para empresas nacionales como Vassalli, que dependen del capital de trabajo para sostener la producción, el escenario de demanda volátil y financiamiento restringido complica aún más su operación. En Firmat, la presión de la UOM y la falta de respuestas empresariales mantienen latente el riesgo de que el conflicto se profundice. “Esperamos no llegar a lo de 2018, cuando la planta estuvo tomada, pero todo depende de la voluntad de pago”, advirtió el gremio.

