El arquero tapó cuatro disparos en la tanda y le dio la clasificación al Xeneize, que se medirá con Vélez en la próxima ronda.
Los penales dijeron lo suyo, pero en el fondo la lectura de la noche de Boca en Rosario es la misma. Un partido que lo tuvo durante muchos pasajes a su favor, pero que se fue desdibujando poco a poco, porque que el clima tenso lo superó por momentos, porque resignó toda su línea de juego -incipiente, claro-, que Fernando Gago pretende implementar, y porque terminó confundido, complicado por un rival que se lo emparejó nada más que con el deseo y que hasta tuvo más ganas de ganarlo en los 90, y eso que la diferencia de nombres entre los planteles es descomunal. Lo ganó por un Brey enorme que atajó cuatro penales, porque hasta para patear tuvo sus problemas. El saldo positivo es que mantiene vivo el 2024 deportivamente hablando, con chances de ganar un campeonato y cortar una racha de 19 meses sin títulos, y porque, ahora sí, gana un tiempo precioso de calma para trabajar, al menos sin la soga tan ajustada al cuello, en el que sin embargo tiene muchas cosas por resolver.
F. Olé
