Almacén Francou en Colonia El Carmen, inspiración para todos
Con su ubicación en Colonia El Carmen dentro del departamento Colón a escasos 15 kilómetros de Villa Elisa, un almacén de ramos generales de principio del 1900 despierta el interés de los visitantes que pueden apreciar como el paso del tiempo convive con las nuevas generaciones.
Es el Almacén de Francou que fue fundado el 1 de junio de 1907 por la familia que lleva ese apellido de origen francés y que al día de hoy también es administrado por sus descendientes. Se trataba de una posta, una parada obligada a quienes unían mediante el Camino Real a las localidades de Villaguay con Colón por esos años.
Silvana Raviol es empleada del lugar y a modo de guía contó: “Este almacén es uno de los más referentes que tiene las cosas más antiguas en la zona de Villa Elisa, Colonia Hocker. Este año cumplió los 118 años y está abierto de manera ininterrumpida. Siempre abierto y siempre en la familia. Lo empezó su abuelo en 1907 con 23 años, en una zona rural formada por los hijos de los primeros inmigrantes, la mayoría todos suizos franceses”, graficó.
Y continuó: “Estamos hablando de una época donde el auto no existía, llegar hasta un poblado no era tan sencillo como lo es hoy. Estos almacenes eran muy necesarios en lo que es la vida rural, por eso era de ramos generales, abarcaba un poquito de todo, tiendas, ferretería, forrajería, almacén, despacho de bebidas, que al día de hoy sigue siendo un poquito todo eso también”.
Además, con el paso del tiempo y ante el avance precisó cómo se fueron reinventando para no tener que cerrar el almacén. “Estamos hablando que la gente cuando se va del campo, estos almacenes empezaron a cerrar porque no se justificaba tener un almacén donde había poca gente en el campo. Hoy tenemos la posibilidad de ir a una ciudad porque tenemos un vehículo, tenés un buen camino, los accesos son diferentes. Entonces a nosotros nos surgió la ocurrencia de empezar a trabajarlo en mezclar turismo y lugareño. Nosotros seguimos atendiendo al lugareño, siguen viniendo a comprar porque seguimos teniendo mercadería, pero también se busca mucho lo que es la parte social. Acá siguen viniendo a tomar las copas, a jugar a un truco. Eso se sigue viendo, la parte del bar, el boliche de campo como diría Landriscina”, describió. Los primeros clientes del almacén
Entre lo que se puede apreciar está también la lista de las familias que compraba en el lugar, cómo se trabajaba con el trueque, que era una de las formas de pago. “Está todo documentado y está todo guardado y más allá de eso también hay un montón de objetos que fueron quedando dentro de ellos radios, televisores, planchas, las ventosas que usaban las abuelas para los dolores de espalda. Hay toda una visita guiada que después la terminamos en el sótano con una degustación de vino, queso y salame”, expresó.
Justamente, en cuanto al sótano la mujer precisó que respeta su originalidad de aquellos años y sobre los artículos caseros que tienen para ofrecer señaló: “Le ofrecimos a los vecinos que ellos traigan sus productos para que nosotros se los vendamos al visitante. Es una manera de ayudarnos entre los poquitos que somos. Tenemos una escuela Agrotécnica a un kilómetro que nos proveen todo lo que son los dulces caseros, la miel, por ejemplo. Después tenemos una señora que ordeña y nos hace los quesitos de campo o un señor que nos hace los salames. La idea es tener todo lo que hace el vecino y ofrecérselo al visitante”. “Hace 20 años acá nadie hablaba de turismo. Entonces, hay muchas cosas que no se cuidaron como envases de bebidas antiguas y demás, pero en cuanto a lo edilicio está prácticamente conservado como en sus inicios. Se le hizo un revoque afuera o un cielo raso y después con respecto a lo demás, todo lo que es la estantería está toda hecha a medida para el almacén. Cada cajoncito o estante que tiene el almacén es desde 1907. O sea, que está se puede decir prácticamente original”, finalizó.

