Adorni atrincherado en su despacho no quiere irse del gobierno
La crisis política en torno a Manuel Adorni, actual Jefe de Gabinete de Ministros, mantiene en vilo al gobierno de Javier Milei. El funcionario enfrenta serios cuestionamientos que han provocado un fuerte desgaste en el oficialismo y rumores inminentes sobre su renuncia o destitución.
Adorni enfrenta dos investigaciones penales complejas. Una es por enriquecimiento ilícito, enfocada en el drástico crecimiento de su patrimonio desde que asumió la función pública. La otra es por negociaciones incompatibles con la función pública, debido a presuntos vínculos e irregularidades contractuales en la TV Pública.
Se sumaron denuncias por gastos millonarios suntuarios, incluyendo la compra de aparatos informáticos de alta gama («gamer») por casi $6 millones de pesos utilizando presuntamente tarjetas de sus propios empleados.
Atraviesa por estas horas, un cuadro severo de estrés y nerviosismo, resistiéndose a abandonar el cargo bajo advertencias de que su salida podría complicar judicialmente al entorno oficial.
El caso eclipsa las señales macroeconómicas que el Gobierno busca capitalizar (como la desaceleración de la inflación), erosionando su discurso histórico contra los privilegios políticos de «la casta».

