- Según datos oficiales, entre 2021 y 2024 se realizaron en promedio 78.000 interrupciones voluntarias del embarazo por año en Argentina.
- Salta y la Ciudad de Buenos Aires son los distritos con las tasas más altas, mientras que San Juan registra la más baja.
- El Poder Ejecutivo Nacional elaboraba informes periódicos con estos números hasta diciembre de 2023, pero la administración de La Libertad Avanza (LLA) suspendió su publicación, según advirtieron desde el Proyecto Mirar de la organización especializada CEDES.
Entre enero de 2021, cuando entró en vigencia la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, y diciembre de 2024, se reportaron un total de 314.492 abortos. Es decir que, en promedio, se realizaron 78.623 interrupciones voluntarias del embarazo al año desde la legalización.
Los primeros registros compartidos por Nación son de 2020, cuando la práctica estaba permitida solo para los casos contemplados en el artículo 86 del Código Penal, en base a lo dispuesto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo “F.A.L”, es decir, que el aborto era legal si el embarazo fuera producto de una violación o si existía un riesgo para la salud de la madre. Era lo que entonces se conocía como “aborto no punible”.
Según Sol Ferreyra, médica de la UBA y comunicadora en temas de género, el promedio de 78.623 practicas anuales puede dar cuenta del largo recorrido que han tenido en el país las políticas de prevención, ya que, en el pasado, cuando la práctica era ilegal, las organizaciones estimaban que se realizaban alrededor de 450 mil abortos por año.
“Podemos pensar en el Plan ENIA, que ahora fue desmantelado y que sirvió para reducir el embarazo adolescente. También fue clave la formalización de la Educación Sexual Integral (ESI), que pone especial foco en la prevención del embarazo no intencional. Sucedieron una serie de cosas con la llegada de los feminismos que tuvieron impacto, como la importancia de que las mujeres conozcan su ciclo menstrual y hasta las consignas que invitaron a pensar el deseo de maternidad”, señaló Ferreyra.
Ferreyra, por su parte, subrayó que es imposible pensar el acceso al aborto por fuera de la Educación Sexual Integral. “Nuestro sistema de salud no te va a buscar, sino que las personas tienen que acercarse. Por eso todavía es muy frecuente que haya chicas que llegan cuando ya están a punto de parir. Hay personas que no menstrúan un mes, tampoco el otro y tampoco el otro. Cuando llegan, la posibilidad de acceso quizás ya no está”, contó la experta.
Desde Nación explicaron que la información sobre abortos realizados por jurisdicción es provista de manera voluntaria y que, en la actualidad, no existe una base de datos única y de acceso público.
Los insumos distribuidos y la información que falta
En la solicitud de acceso a la información, además de requerir la cantidad de procedimientos, AdnSur pidió detalles sobre el tipo de procedimiento (aborto farmacológico, combinado o quirúrgico), la edad gestacional al momento de la intervención y el ámbito de atención (instituciones públicas o privadas, obras sociales o medicina prepaga). Esos datos no fueron incluidos en la respuesta elaborada por la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, a cargo de Mara Pérez Reynoso.
Se trata de información relevante para comprender mejor qué sucede en la actualidad con el acceso a la ILE. “Los argumentos en contra del aborto suelen instalar la idea de que las personas abortan con embarazos muy avanzados. Y se sabe que en general no sucede, aunque sería un buen dato para conocer”, sostuvo Ferreyra.
